18 ene. 2011

El «Hidria II», un cartagenero de lujo

«Nadie es profeta en su tierra, pero todo el mundo quiere serlo. Y al ver que no lo consigue, que el refrán tiene razón, duele». La reflexión ha sido robada de una conversación con Sesé Otero, una mujer que ha logrado sostener, contra viento y marea, el sueño del Hidria II. Durante los últimos meses el viejo vapor, restaurado por grovenses en aguas arousanas, ha sido protagonista de una singladura que lo ha llevado desde O Corgo hasta Cartagena. Y en ese camino ha habido de todo. Lágrimas, malas rachas, y hasta un pirata que quiso aprovecharse del Hidria y de sus tripulantes sin dar nada a cambio.

Pero esa historia parece que ha encontrado su final feliz. Y lo ha hallado en Cartagena. «Esta es una ciudad preciosa», cuenta Sesé al otro lado del teléfono. La belleza del lugar la sorprendió cuando el Hidria llegó allí, y sigue sorprendiéndola ahora, cuando ella y su familia ya se han empadronado en la localidad para que sus dos retoños puedan acudir al colegio. «¡Quién lo iba a decir! Ahora somos cartageneros», señala riendo esta grovense que no puede evitar preguntar que tal van las cosas por su tierra.

En Cartagena, dice, los milagros no existen. Pero «al menos nos han concedido un atraque y dentro de poco nos podremos ir al sitio que nos han dado, que es en la plaza de Héroes de Cavite, cerca de la casa consistorial, de la oficina de turismo, a un tiro de piedra de la calle comercial... Y además, es barato».

Era eso, un atraque digno, lo que Sesé reclamó tantas veces en O Grove ?y en muchos otros puertos de Galicia? antes de tener que lanzar al Hidria a la emigración. Tenerlo les habría permitido, tal vez, haber sido profeta en su tierra. «Aquí, solo con la gente que sube a ver el barco, ya hemos podido ir tirando estos últimos meses. Y eso puede ser porque tenemos un atraque en condiciones y podemos estar abiertos», cuenta esta mujer. Ahora está trabajando para hacer ofertas a colegios a fin de convertir su vapor en un aula más para los colegios de la comunidad. «Sabemos que no es el mejor de los momentos, pero vamos a intentarlo», cuenta la mujer con un optimismo renovado. Así que, de momento, «no tenemos ninguna intención de volver a Galicia. Ni siquiera a largo plazo».

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